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DISCURSO DE ANIVERSARIO N° 97 DE LA ESCUELA DE AVIACIÓN CAPITÁN MANUEL AVALOS PRADO

El legado mitológico e histórico

Para iniciar mis palabras quisiera recordar una parte de la mitología helénica, que para quienes aman la aviación, es una de las concepciones literarias más geniales que la humanidad ha creado, me refiero al mito de Dédalo e Ícaro.

Como ya es conocido Dédalo junto a su hijo Ícaro al verse encarcelados por el rey griego Minos, deciden fabricar alas de cera para emprender el vuelo por los cielos de Grecia hacia la tan anhelada libertad.

Al analizar esta fábula mitológica se pueden extraer una serie de principios y valores que resaltan el accionar de estos legendarios aviadores y que han sido un fiel reflejo de la personalidad de quienes han impulsado la aviación mundial y en particular la de nuestra aviación militar y civil en Chile, me refiero a virtudes y valores como: el ingenio, la perseverancia, el heroísmo, la abnegación y la lealtad.

Desde esta perspectiva, al leer la historia de esta Escuela de Aviación y la descripción de la personalidad de quienes tuvieron una destacada labor en su creación el 11 de febrero de 1913, se puede comprobar que la mayoría de estas características estaban presentes en cada uno de ellos.

Por ejemplo, resalta el actuar visionario y de ingeniosa agudeza del entonces Presidente de la República de Chile, don Ramón Barros Luco, del Ministro de Guerra y Marina don Luís Devoto y el General Arístides Pinto Concha, que desde el nivel político y estratégico dieron cabida a esta nueva organización denominada en aquellos tiempos, Escuela de Aeronáutica Militar, la que comenzaba a forjarse su lugar en un Chile donde la aviación daba sus primeros y frágiles pasos.

En este mismo orden de características personales el Capitán Manuel Ávalos Prado, su primer Director, hombre abnegado y visionario, se erguía como el líder indiscutido, para fraguar las bases que le darían un significativo impulso a esta nueva organización.

Nada era fácil en la Chacra de Lo Espejo, aquel 11 de febrero de 1913 había que armar los aviones, darle espacio al campo de aterrizaje, crear instalaciones, procedimientos, generar una masa crítica de ingenieros, mecánicos y pilotos, que permitiera proyectar el poder aéreo en nuestro país.

Sin embargo, la perseverancia, audacia y liderazgo de Ávalos, acompañado por otros leales aviadores, mecánicos e ingenieros de similares características personales, permitieron ir construyendo esta Escuela, que con el paso del tiempo se transformaría en la plataforma motriz de la Aviación en Chile y serviría como puntal para la creación de la Aviación Deportiva en 1928, la Línea Aérea Nacional en 1929 y una Fuerza Aérea Independiente en el año 1930. Obras de gran trascendencia nacional y, que nuestro insigne y visionario creador el Comodoro don Arturo Merino Benítez, pudo plasmar, gracias también, al aporte que venía haciendo esta Escuela a la Aeronáutica Nacional desde su fundación en 1913, aporte del cual el propio Comodoro fue participe, ya que en el año 1926 tuvo el orgullo de comandar los destinos de esta gloriosa unidad.

Como también, no recordar el esfuerzo desplegado por los ingenieros de la época, como don Pedro Andrade y de los mecánicos aviadores Miguel Cabezas y Pedro Donoso, quines remolcaban los aviones a fuerza de caballos y bueyes, o el apoyo incondicional del carpintero don Manuel Penelas, quien se esforzaba por reparar las telas y los maderos que conformaban la frágil estructura de los aviones de antaño.

no quisiera tampoco dejar de mencionar la osadía y la valentía que caracterizó a los primeros pilotos que despegaron desde El Bosque, como parte de esta escuela, en los frágiles aviones europeos, Bleriot y Viosin, en aquellos inmemorables tiempos, donde volar era considerado por la gente de la época un misterio y un acto de heroísmo, para muchos un acto poco racional, que sólo algunos avezados eran capaces de realizar.

Sin ir más lejos, su propio director el Capitán Manuel Ávalos Prado vuela el primer avión de la naciente Escuela de Aeronáutica Militar, un 07 marzo del 1913, sólo 25 días después de su creación, signo inequívoco de la gallardía, abnegación y perseverancia de nuestros camaradas forjadores.

Con el paso del tiempo se seguirían repitiendo en las filas de los aviadores que pertenecieron a esta Escuela de Aviación, las mismas características de personalidad que impulsaron a volar a Dédalo e Ícaro, aviadores como: Aracena, Godoy y Cortínez entre muchos otros, han sido fieles y dignos representantes de la lógica que movió a estos míticos personajes de la historia griega.

Desde 1913 han pasado 59 directores, que han tenido el honor de comandar esta escuela de aviación y que en conjunto con todos los que han conformado sus equipos de trabajo, me refiero a sus oficiales, profesores, personal del cuadro permanente, cadetes, personal civil y familiares, han aportado con su esfuerzo a su engrandecimiento y han visto paso a paso, como ha ido evolucionando las alas de esta maravillosa Unidad.

Este lugar es un lugar sagrado para la Aviación Militar y Civil chilena, por su historia, tradiciones y por los muchos que han entregado aquí sus vidas ó parte de ellas, en pos de sus ideales, para todos ellos mi más sentido reconocimiento a una labor efectuada de la cual nos honra y dignifica, ya que reconocemos la hidalguía de los principios que en esta alma mater se han enseñado por décadas y que han guiado la formación del aviador militar chileno, como también, de la importancia de este noble objetivo para nuestra Fuerza Aérea y nuestro país.

Un presente basado en el pasado y con visión de futuro

Como integrantes de este instituto formador de los oficiales de la Fuerza Aérea de Chile, jamás debemos olvidar, que nuestra historia moldea nuestro futuro, define nuestras tradiciones, establece la evolución de nuestro legado, aquilata nuestras experiencias, para transformarse en una doctrina que ilumina nuestros planes, actividades y formas de actuar. En ello, la instrucción valórica de nuestros cadetes es uno de los pilares fundamentales de la formación y su importancia radica en que su exteriorización a la comunidad mediante nuestros sentimientos, convicciones, actitudes, juicios de valor y acciones, nos conceptualiza y nos muestra como referente en frente de la sociedad chilena, aportando a la imagen de nuestra institución, como una organización seria, de principios y de profundas tradiciones.

Desde un punto de vista ético, la importancia y valoración del proceso formativo en esta escuela, está en su fuerza orientadora, la que esta situada en áras de una moral autónoma, aspecto clave para desarrollar líderes y el don de mando, necesarios para mantener los principios y las bases de nuestra institución en el mañana.

También es esencial en la formación del cadete el desarrollo del carácter y la disciplina, esto les permite ser íntegros en sus valores, ordenados y equilibrados en sus vidas profesionales y personales

Otro aspecto fundamental es la aplicación eficiente de los procesos: académicos, de vuelo, fisico-militar y del carácter.

Como muy bien sabemos, estos procesos deben evolucionar con el tiempo para adaptarse a las necesidades de la organización y a los factores que lo rodean, nuestra Escuela no esta ajena a esta realidad, es por lo tanto, una imperiosa necesidad que como ejecutores de estos procesos los apliquemos con la máxima eficiencia posible y nutramos de las experiencias obtenidas a los estamentos de planificación superior, de manera de lograr su constante perfeccionamiento, en pos de graduar oficiales con los atributos que nuestra Fuerza Aérea requiere.

En este mismo orden de ideas, la Escuela de Aviación y quienes la integramos, no debemos escatimar esfuerzos en ser proactivos a la evolución del saber, en ello debemos superarnos día a día, debemos mostrar una actitud positiva al conocimiento de nuestra arma y a su proyección futura, esto nos hará profesionalmente sólidos amantes de nuestra carrera y lo que es más trascendente aún, útiles para una institución que nos necesita.

Lo anterior, nos impone un constante desafío en la educación de nuestro más importante capital, nuestros cadetes, ellos tendrán la responsabilidad de gestionar y liderar la Fuerza Aérea de Chile del futuro, de ahí lo magna y trascendental de la tarea del oficial de la Escuela de Aviación, del instructor, del profesor, del personal civil y militar que nos apoya.

Cadetes, sepan que detrás de Uds. hay una Institución entera apoyándolos para que cumplan con su sueño, Uds. son parte de este equipo, de nuestro equipo, que les permitirá cumplir con sus ideales, sean persistentes en abrazar esta noble Institución, no hay proceso fácil ni aquí, ni afuera, todo les demandará una cuota de entrega y sacrifio.

Una vez graduados se enfrentarán a una profesión llena de aventuras, de grandes experiencias, de plena camaradería, serán parte de lo mágico de la aviación y del orgullo de estar al servicio de su país, esto y mucho más es ser un Oficial de la Fuerza Aérea Chile, su objetivo, nuestro objetivo.

El vuelo final

Finalmente, quisiera expresar nuestro más sentido agradecimiento al Sr. Cdte. Del Comando de Personal, por presidir esta ceremonia, como también, agradecer la asistencia de todos los invitados que hoy nos acompañan. Su presencia realza este aniversario y nos permite con todo orgullo presentar ante Uds. la gallardía de nuestros cadetes, oficiales y la destreza de nuestros pilotos. Sean muy bienvenidos como siempre, a vuestra casa, la Escuela de Aviación.

Para nuestra querida Escuela, que nos has hecho herederos de su historia y de su legado, quiero expresar en el día de hoy y en el nombre de todos quienes hemos estado aquí, el sentimiento de orgullo, de cariño y de reconocimiento que recorre nuestras almas y corazones, siempre nos acordaremos con nostalgia y agradecimiento de los oficiales, profesores e instructores que nos guiaron cuando fuimos parte de ella, de sus aulas de clases, de sus salas de vuelo, de sus patios, donde entregamos tanto esfuerzo y derrochamos tanta energía.

Siempre estará en nuestra memoria aquella mágica ceremonia de graduación, llena de simbolismos y grandeza humana, donde nos convertimos en oficiales al servicio de los altos intereses de nuestra Institución y nuestra patria, este vínculo hacia ti Escuela amada, nunca se borrará y perdurará en nuestras mentes hasta el final de nuestros días.

Escuela de Aviación “Capitán Manuel Ávalos Prado”, han sido tus mártires, el valor de tus hombres y mujeres, la aventura de aquellos jóvenes abnegados que dejaron en tí sus ideales y heroísmo, fueron ellos y nosotros los que hemos hecho de ti una unidad llena de valores y prestigios.

La cuna de los aviadores de la Fuerza Aérea de Chile hoy día está de aniversario.

He dicho

Arturo Merino N.
Coronel de Aviación (A)
Director de la Escuela de Aviación
“Capitán Manuel Ávalos Prado”
 
   
Escuela de Aviación Capitán Manuel Ávalos Prado
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