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CEREMONIA DE GRADUACIÓN (10.DICIEMBRE 2009).
CDA (A) CHRISTIAN GÓMEZ MENESES

 

Iniciando esta alocución, me permito agradecer la presencia de Su Excelencia la Señora Presidenta de la República, y de las más altas autoridades del País.

Gracias por acompañarnos y ser testigos en esta ceremonia, en que una nueva generación se incorpora, para servir, desde el ámbito militar aéreo, a nuestra querida Patria.

La promoción que se gradúa conforma un “Curso Especial de Oficiales”, realizado durante el presente año, cuyos integrantes se desempeñarán en la Fuerza Aérea, en la especialidad de “Pilotos de Guerra”.

Teniendo en cuenta el período de formación, la modalidad de admisión se orientó a jóvenes profesionales poseedores de un título con una carrera de diez semestres universitarios.

A ellos, quienes sintieron el llamado a abrazar la carrera militar como aviador, se les presentó una opción y oportunidad única.

Para la Institución, fue condición el hecho de contar con gente ya titulada, por la necesaria madurez y experiencia de vida de esos profesionales. 

Su preparación les permitiría, en un breve período, contar con la capacidad para lograr las competencias militares y de vuelo y, a su vez, asimilar el nivel esperado en cuanto a la formación integral que debe poseer un Oficial.

Sobre todo, considerando que una vez egresado deberá demostrar las capacidades adquiridas y tendrá que continuar su perfeccionamiento con otros cursos institucionales.

También, se espera que la incorporación de este tipo de Oficial, que posee una formación académica diferente, pueda ser un aporte al quehacer de la Fuerza Aérea, toda vez que la diversidad de estructuras mentales es la que, en definitiva, en toda organización, es un factor clave en el fomento de soluciones creativas e innovadoras, a los problemas siempre presentes, y que han de resolverse para una mejor gestión de procesos y actividades.

Así, a inicios de año, ingresa una treintena de profesionales, de diversas aéreas: Medicina, Psicología, Tecnología Médica, Leyes, Arquitectura, Construcción Civil, Ingenierías Civil, Aeroespacial, Acuícola, Forestal, Agrónoma y Comercial; Ciencia Política, Periodismo, Administración Pública, y Pedagogías en Historia y Educación Física.

Todos emprendieron con valor una dura y difícil tarea. De hecho muchos no pudieron adaptarse a la vida militar. Por los arraigos y vivencias anteriores a su incorporación a la Escuela, ellos no lograron insertarse en este estilo de vida que demanda un gran espíritu de sacrificio, renuncia, dedicación y disciplina.


¡Alféreces!, ustedes saben que fue ardua la labor.

En su incorporación al “Cuerpo de Cadetes de Aviación”, pasaron por todas las etapas del escalafón jerárquico, y en ellas vivieron experiencias diversas y desconocidas, diferentes a lo que estaban acostumbrados a hacer en su vida como civiles.

Primero como “Cadetes Recluta”, se insertaron en la vida militar realizando la “Campaña Básica”. Este fue su gran desafío inicial y a su término lograron consolidarse como cuerpo, como Unidad.

Evidencia de ello fue la presentación ante la escuela de la triada emblemática, compuesta por la escarapela, el brindis y el himno del curso.

Ustedes, decidieron denominarse curso “Titán” y en su escarapela, representan lo aéreo, con un ave rapaz que sostiene un pergamino. Ese título a su vez, sustenta su vuelo.

Se identifican como “Titán”, con la gran luna del planeta Saturno y con la mano de uno de los gigantes dioses griegos.

Según el historiador Apolodoro de Atenas, la raza “Titán” eran 13 poderosos dioses, integrados por: “titanes” y “titánides”.


La Bandada “Titán, posterior a la campaña militar, en el mes de junio, enfrentó un nuevo y gran desafío, el curso de vuelo en el avión “Pillán”.

Entre junio y agosto, ya como “Cadetes de segundo año”, continúan su actividad aérea en la zona norte. Allí en el desierto, complementan su instrucción militar con la campaña de combate individual y de supervivencia.

A su regreso tienen una destacada participación en la “Gran Parada Militar” y son promovidos como “Cadetes de tercer año” y, finalmente, en octubre, son nombrados “Subalféreces”.

Paralelamente, a través de todo el curso, complementan su formación con competencias de orden académico militar y con las vivencias, que en un régimen de internado, contribuyen a su formación en el área valórica.


Curso “Titán”, finalizado este especial proceso educativo, hoy ya como Alféreces, cada uno de ustedes trece, luce adosadas en sendas bocamangas de su uniforme la estrella, que simboliza su nombramiento como Oficial.

Así, con prestancia y gallardía se presentan frente a las más altas autoridades de la República, el Cuerpo Docente y su querida familia.

Hoy pueden ostentar en su pecho con orgullo la piocha de “Piloto Militar”, que acredita su especialidad en la Rama del Aire.

Su célere paso por la Escuela, que los acogió y les exigió, es sólo la primera instancia de su proceso de formación. Luego deberán seguir en una Escuela Táctica, completando su malla curricular que les permitirá obtener la anhelada “Piocha Roja”, la cual representa su título de especialidad, como “Piloto de Guerra”.

Posteriormente, han de seguir siendo parte de la educación continua y permanente que se imparte a través de toda nuestra carrera militar.

Estamos seguros que la madurez adquirida en su tiempo universitario, más lo vivido durante su estadía en este instituto matriz, serán suficientes para cumplir con las expectativas que se tiene de cada uno de ustedes.

Distinguidos Alféreces, les reitero que los Oficiales de la Fuerza Aérea se destacan por dar claras muestras de su profesionalismo. Así se han obtenido logros, reconocidos, a nivel nacional e internacional, que han prestigiado a la Institución.

Y ustedes, ahora como parte constitutiva de dicho “Cuerpo de Oficiales”, han de ser y actuar en tal sentido, haciendo uso de todas sus competencias profesionales y personales.

Muchas veces estarán enfrentados a dificultades y desafíos. En ese cometido, como Oficial, deberán demostrar en plenitud y en completo equilibrio, todas las dimensiones del “ejercicio del mando”, no sólo en su especialidad de Piloto, sino que además, como comandante, líder, administrador, coordinador, gestor, comunicador y educador.

A partir de ahora, cada uno se forjará su prestigio y reputación.

Recuerde que usted es una persona de Honor, al actuar con dignidad y decoro;

Que es Leal, al cumplir con las promesas y juramentos;

Que es amante de la Patria, al servirla a través de la Institución.

Y finalmente, tenga presente siempre que usted no trabaja en la Fuerza Aérea, usted es “Fuerza Aérea”.

Es parte de esta “fuerza” que se manifiesta por el uso del poder aéreo, contribuyendo a la defensa y desarrollo de la Patria. Y como toda “fuerza” deberá demostrar: vigor, energía, fibra, garra, resistencia, potencia, ánimo, solidez, firmeza, fortaleza.

Eso es lo que la sociedad y sus ciudadanos esperan encontrar en un Oficial que viste ese uniforme azul aéreo.

Como Oficial, su investidura lo obliga. Ese es su deber como servidor público, cúmplalo y otorgue un servicio de excelencia, no sólo de calidad sino que, además, con calidez.


En esta ceremonia, previamente, pudimos contemplar el relevo de abanderado y escoltas, quienes con profundo respeto custodian el pabellón nacional. Sus rectas espadas representan el vínculo continuo y directo con nuestro sagrado emblema.

Siguiendo con la secuencia ceremonial, después del nombramiento como Alféreces, se reconocerá al egresado con la “primera antigüedad”, quien se destacó por su desempeño integral y equilibrado.

El resto de los reconocimientos por desempeño militar, académico, deportivo y valórico se realizó en ceremonia interna.

En la parte cúlmine de esta ceremonia seremos testigos del “juramento a la bandera”. Esa promesa es la máxima expresión de “honor” y de “lealtad”, valores formativos esenciales en el “cumplimiento del deber”.

Para ese momento sublime se invocará la protección divina y se bendecirán las espadas.


¡Alféreces!, tengan presente que la “espada” es el símbolo del Oficial, en ese deber ineludible que es el “ejercicio del mando”. Ella representa la capacidad para dirigir, para indicar el rumbo; también para mantener la disciplina, para administrar justicia.

- Su empuñadura indica el control y manejo. usted está a cargo, y ha de ser y hacerse responsable por la investidura que representa. Por ello, antes de empuñarla, piense en los efectos: la virtud de la prudencia se hace presente.

- En la hoja de la espada, usted evidencia las virtudes de la fortaleza y la templanza. Su temple se ha forjado con esfuerzo, sacrificio y gran dedicación. Su forma le señala que ha de actuar con rectitud, con firmeza de carácter. La hoja de su espada se caracteriza por ser rígida y, a su vez, flexible.

- La vaina, cual funda o estuche protector, permite que su arma guerrera: la hoja que corta, punza y rasga, tenga reposo. Ello les debe recordar que si bien la “espada” exige, la “vaina” acoge.

Oficiales que hoy se gradúan, la “espada” en su conjunto, les recuerda que han de encontrar el justo equilibrio entre el “exigir” y el “acoger”, y también, saber apreciar el momento apropiado para aplicar tales conceptos.

De ello dependerá que vuestros subordinados, además del “respeto y obediencia” a los que están obligados por el “deber”, se constituyan también en sus “seguidores”, y con ese reconocimiento ustedes con propiedad podrán ser llamados “lideres”.

Futuros líderes, los aquí presentes daremos testimonio, ahora, de su sagrada promesa, la cual será sellada con una salva de 3 descargas de cañón; sonidos combatientes que anunciarán con estruendo a nuestros compatriotas el íntimo compromiso que ustedes adquieren con la Patria.

Y al hacerlo abren una promesa de fidelidad, que en definitiva, sólo se terminará de cerrar al momento que cumplan con la palabra empeñada.


Concluirán este ceremonial desfilando gallardos en honor al pabellón patrio y a las autoridades presentes. Y en bizarra marcha, como camaradas de armas, en la vida y en la muerte, los acompañaremos.


Distinguidas autoridades, hoy presentamos con orgullo a estos noveles Alféreces, 11 titanes y 2 titánides, de los cuales doy fe de su formación como Curso Especial de Oficiales.

En el atardecer de este día, el espíritu del curso “Titán” ya es parte de la historia en nuestra alma mater. Desde ahora se incorporan a un nuevo ámbito de acción en la vida institucional, y como individuos empiezan a escribir su propio relato en la Fuerza Aérea.

En el amanecer de mañana, el espíritu del curso “Elkan” resoplará en esta “Escuela”. Ellos junto a los cursos “Zeus”, “Mentor” y el de los “Cadetes Recluta” que se incorporarán el 28 de enero, serán los depositarios de la gratificante labor que desarrolla la “Escuela de Aviación” en el cumplimiento de su misión, que es la formación “integral” de los futuros Oficiales de la Fuerza Aérea.

Finalizando esta alocución, agradezco a todo el Cuerpo Docente y al personal de apoyo de la Escuela, quienes participaron en la formación de estos Oficiales.

Vaya también un especial reconocimiento a todas las Unidades y Altas Reparticiones que apoyaron la realización de este curso. Y en especial a la “División de Educación” por las directrices impartidas en las diferentes etapas, y que hicieron posible su exitosa culminación.

Finalmente, reitero nuestro agradecimiento a Su Excelencia La Presidenta de la República y a las autoridades que nos acompañan, en esta significativa ceremonia de graduación. 

He dicho.

 
   
Escuela de Aviación Capitán Manuel Ávalos Prado
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